Transformar desiertos por bosques: una solución polémica

Distintos especialistas y científicos han manifestado su interés por desarrollar proyectos que, concretamente, signifiquen la transformación de los desiertos más grandes del mundo en nuevos bosques, a través de la introducción de especies especialmente adaptables a estos ecosistemas. Para algunos sería una excelente idea para detener el calentamiento global, para otros atentaría contra la identidad de estos ecosistemas. Una discusión que está comenzando.
Diferentes biólogos y climatólogos han indicado que la plantación de todo tipo de árboles de crecimiento rápido que se adapten fácilmente al medio desértico, como por ejemplo eucaliptos, podrían cubrir por completo el desierto del Sáhara o cualquier otra región similar del planeta.
Estas áreas boscosas podrían ser muy útiles para detener los efectos del calentamiento global, y podrían mantenerse recibiendo riego de agua de mar, tratada mediante plantas desalinizadoras y luego canalizada hacia los nuevos bosques por complejos y costosos sistemas de regadío.
Estos árboles dispuestos allí donde hoy solamente hay arena y el calor consume casi toda forma de vida, permitirían fomentar las lluvias, reduciendo a su vez las intensas temperaturas que aquejan al planeta en casi todos sus puntos. Además, lograrían absorber dióxido de carbono de la atmósfera.
Pulmones contra la contaminación
Según diferentes cálculos, los desiertos convertidos en bosques serían capaces de retirar aproximadamente 8.000 millones de toneladas de carbono por año, o sea la misma cantidad de contaminación que producen los combustibles fósiles y la deforestación. El costo de un proyecto de esta magnitud se ubicaría en los 1,35 millones de euros anuales, muy poco dinero si tenemos en cuenta las consecuencias positivas que supuestamente traería.
Sin embargo, aunque la ecuación parece perfecta para detener el calentamiento global y el cambio climático, los ecosistemas desérticos pasarían a formar parte de la historia, ya que se estaría afectando y modificando directamente su entorno natural. Habría que pensar si se trata de la única posibilidad para detener este problema ambiental que afecta a la humanidad…
Por otro lado, la paradoja es que para algunos expertos también los desiertos se encuentran cerca de desaparecer por su propia cuenta, sin que ningún bosque los suplante. Según estas teorías, el calentamiento global generaría una mayor evaporación de los mares y océanos, que a su vez incrementaría las lluvias sobre los desiertos, contrarrestando de esta forma el efecto del cambio climático y provocando una disminución en la extensión de los mismos, al cambiar sus condiciones climatológicas tradicionales.
Foto de Geof Wilson en Flickr

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