Doñana, parque nacional y natural de Huelva

Articulo escrito por María José Sola el 24 de Septiembre de 2009

Parque Nacional y Natural de Doñana

Muchos recordamos en 1998 cuando se produjo el vertido de Aznalcóllar, que representó uno de los mayores desastres ecológicos europeos, y sobre el que aún hoy se realizan análisis de control e informes. En las últimas semanas otro vertido, en esta ocasión uno de crudo, ha puesto en evidencia la endeble infraestructura del Gobierno andaluz en caso de catástrofe ambiental y ha sido denunciado por Greenpeace.

El parque, situado en la provincia de Huelva, debe su nombre a Doña Ana de Silva y Mendoza, esposa del VII Duque de Medina-Sidonia, que nació en el siglo XVI. A pesar de ello, se puede considerar que su historia comienza con los asentamientos de la época romana, y que no se constituirá como parque hasta 1969.

Para aquellas personas que no puedan trasladarse allí, se puede degustar de la guía del visitante, de visitas virtuales sobre su fauna, flora e incluso de una propuesta de itinerarios.

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¿Has visitado el Parque de Doñana? ¿Qué opinas de estas catástrofes? ¿La ley debería ser más estricta?

Imagen de la Red de Parques Nacionales (Doñana)

¿Se discriminan especies a la hora de la conservación?

Articulo escrito por Pablo Piacente el 3 de Septiembre de 2009

Lince Ibérico

Un reclamo de biólogos de la Universidad Internacional de Andalucía en Baeza, España, pone en consideración una cuestión que se ha discutido anteriormente en distintos estamentos relacionados con la ecología: ¿hay especies que necesitan conservarse o recuperarse y quedan discriminadas frente a otras, ya sea por razones económicas o turísticas?.

El análisis que hacen los científicos se relaciona directamente con la situación del Parque Natural de Doñana: allí el 80% de los recursos económicos destinados a la protección y conservación de especies se conducen al trabajo con seis variedades, en todos los casos mamíferos y aves, como por el ejemplo el lince ibérico o la cigüeña negra.

Sin embargo, las especies cuentan con un preocupante porcentaje de pérdida anual, que llega al 20%. De esta manera, los fondos no alcanzan para detener la fuerte caída de las poblaciones. Por otro lado, otras especies que también necesitan ser protegidas quedan de esta manera fuera de los presupuestos, por lo que peligra su supervivencia.
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