Control de natalidad: ¿la solución ecológica?

Paul Ehrlich es un biólogo de poblaciones en la Universidad de Stanford, que en 1968 publicó “The population bomb”, un libro que lanzó una teoría tan lógica para algunos como condenable para otros: para que la Tierra pueda seguir manteniéndose en condiciones ecológicas estables, es necesario que una familia no tenga más de dos hijos. Es que para Ehrlich, al igual que para muchos otros teóricos y ecologistas, el control de la natalidad es una de las principales armas para detener el deterioro de nuestro planeta.
Según este pensamiento, fenómenos como el agotamiento de recursos naturales como el suelo para aprovechamiento agrícola o los acuíferos, o el crecimiento cada vez más desmedido de las emisiones de CO2 están directamente relacionados con el impresionante incremento de la población mundial: mientras en 1934 el planeta estaba habitado por 2.000 millones de personas, en la actualidad viven 6.800 millones.
Lógicamente, no es sencillo explicar un razonamiento que, en el fondo, establece la necesidad de eliminar la explosión de la vida humana para, justamente, poder mantenerla en el futuro. Pero la realidad marca (aunque nos pese) que cada nuevo individuo que llega al planeta supone el uso de recursos que hoy escasean y la producción de desechos que hoy no son tan simples de ubicar o reutilizar…
Sigue leyendo »

Últimos comentarios…